“El Alquimista” (1988) – Paulo Coelho

¡Hola! ¿Como están?

Bienvenidos a un nuevo Post. De a poco voy entrando mas en confianza con esto.

Hoy voy a publicar las mejores frases de un libro muy conocido. Después de La Biblia este es uno de los libros mas vendidos y traducidos en el mundo. De mas esta decir que, algo tiene. Universalmente nos toca algunas emociones.

Yo lo que he hecho ya que los quiero tanto es sacar los extractos mas importantes de este Libro.

¡Espero que lo disfruten! Comenten, compartan, y sonrían.

¡Ahí va!

El Alquimista

El Alquimista (1988) – Paulo Coelho

  Esto son los mejores pasajes del Libro:

 

1)   El mundo era grande e inagotable, y si el dejara que las ovejas lo guiaran apenas un poquito, iba a terminar descubriendo más cosas interesantes. –El problema es que ellas no se dan cuenta de que están haciendo caminos nuevos cada día. No perciben que los pastos cambian, que las estaciones son diferentes, porque solo están preocupadas por el agua y la comida. Quizá suceda lo mismo con todos nosotros –pensó el pastor-.

2) –Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace a la vida interesante.

3) Porque todas las personas saben exactamente como debemos vivir nuestra vida. Y nunca tienen idea de cómo deben vivir sus propias vidas.

4) ¿Cuál es la mayor mentira del mundo? –indago, sorprendido, el muchacho. –Es esta: en un determinado momento de nuestra existencia, perdemos el control de nuestras vidas, y estas pasan a ser gobernadas por el destino. Esta es la mayor mentira del mundo.

 5)  El muchacho no sabía que era eso de Leyenda Personal. –Es aquello que siempre deseaste hacer. Todas las personas, al comienzo de su juventud, saben cuál es su Leyenda Personal. En ese momento de la vida todo se ve claro, todo es posible, y ellas no tienen miedo de soñar y desear todo aquello que les gustaría hacer en sus vidas. No obstante, a medida que el tiempo va pasando, una misteriosa fuerza trata de convencerles de que es imposible realizar la Leyenda Personal.

6)  Pero él quería saber que eran esas “fuerzas misteriosas”; la hija del comerciante se quedaría boquiabierta con eso. -Son fuerzas que parecen malas, pero en verdad te están enseñando como realizar tu Leyenda Personal. Están preparando tu espíritu y tu voluntad, porque existe una gran verdad en este planeta; seas quien seas o hagas lo que hagas, cuando deseas con firmeza alguna cosa, es porque este deseo nació en el alma del Universo. Es tu misión en la Tierra. La Alma del Mundo se alimenta con la felicidad de las personas. O con la infelicidad, la envidia, los celos. Cumplir su Leyenda Personal es la única obligación de los hombres. Todo es una sola cosa. Y cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo.

7) No te olvides de que todo es una sola cosa. Y, sobre todo, no te olvides de llegar hasta el fin de tu Leyenda Personal.

 8)  Pues este es el único consejo que puedo darte –le dijo el más Sabio de los Sabios-. El secreto de la felicidad esta en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las gotas de aceite en la cuchara.

 9)  Sin embargo, ahora que el sol se escondía, estaba en un país diferente, era un extraño en una tierra extraña, donde ni siquiera podía entender el idioma que hablaban. Ya no era un pastor y no tenía nada más en la vida, ni siquiera dinero para volver y empezar de nuevo.  Todo esto entre el nacimiento y la puesta del mismo sol- pensó. Y sintió pena de sí mismo, porque en la vida a veces las cosas cambian en el espacio de un simple grito, antes de que las personas puedan acostumbrarse a ellas.  Le daba vergüenza llorar. Jamás había llorado delante de sus propias ovejas. Pero el mercado estaba vacío y él estaba lejos de la patria.  El muchacho lloro. Lloro porque Dios era injusto, y retribuía de esta forma a las personas que creían en sus propios sueños. –Cuando yo estaba con las ovejas era feliz, e irradiaba siempre felicidad a mi alrededor. Las personas me veían llegar y me recibían bien. Pero ahora estoy triste e infeliz.

10)  Sintió de repente que él podía contemplar el mundo como una pobre víctima de un ladrón o como un aventurero en busca de un tesoro.

11)  Estoy acostumbrado a mi vida. Antes de que llegaras, pensaba en todo el tiempo que había perdido en el mismo lugar mientras mis amigos cambiaban, se iban a la quiebra o progresaban. Esto me provocaba una inmensa tristeza. Ahora yo sé que no era exactamente así: la tienda tiene el tamaño exacto que yo siempre quise que tuviera. No quiero cambiar porque no es como hacerlo. Ya estoy muy acostumbrado a mí mismo. -El muchacho no sabía que decir. -Tú fuiste una bendijo para mí –continuo el viejo-. Y hoy estoy entendiendo una cosa: toda bendición no aceptada se transforma en una maldición. Yo no quiero nada más de la vida. Y tú me estas empujando a ver riquezas y horizontes que nunca conocí. Ahora que los conozco, y que conozco mis inmensas posibilidades, me sentiré aun peor de lo que me sentía antes. Porque sé que puedo tenerlo todo, y no lo quiero.

 12)  Cuando resolví ir en busca de mi tesoro, nunca imagine que llegaría a trabajar en una tienda de cristales –se dijo el muchacho para confirmar su razonamiento-. Del mismo modo, el hecho de que me encuentre en esta caravana puede ser una decisión mía, pero el curso que tomara será siempre un misterio.-

13) Todo en la vida son señales –dijo el Inglés, esta vez cerrando la revista que estaba leyendo-. El Universo fue creado por una lengua que todo el mundo entiende, pero que ya fue olvidada. Estoy buscando este Lenguaje Universal, entre otras cosas.

 14)  –Todo lo que estaba sobre la faz de la Tierra se transforma siempre, porque la Tierra está viva, y tiene un Alma. Somos parte de esta Alma y raramente sabemos que ella siempre trabaja en nuestro favor. Pero tú debes entender que en la tienda de los cristales, hasta los jarros estaban colaborando en tu éxito.

 15)  El libro que más intereso al muchacho contaba la historia de los alquimistas famosos. Eran hombres que había dedicado toda su vida a purificar metales en los laboratorios; creían que si un metal se mantenía permanentemente al fuego durante muchos años, terminaría liberándose de todas sus propiedades individuales y solo restaría el Alma del Mundo. Esta Cosa Única permitía que los alquimistas entendiesen cualquier cosa sobre la faz de la Tierra, porque ella era el lenguaje a través del cual las cosas se comunicaban. -¿No basta con observar a los hombres y a las señales para descubrir este lenguaje? –pregunto el chico.

16)  –He aprendido que el mundo tiene un Alma y que quien entienda esa Alma entenderá el lenguaje de las cosas. Aprendí que muchos alquimistas vivieron su Leyenda Personal y terminaron descubriendo el Alma del Mundo, la Piedra Filosofal y el Elixir. Pero, sobre todo, he aprendido que estas cosas son tan simples que pueden escribirse sobre una esmeralda.

17)  El camellero, no obstante, no parecía estar muy impresionado con la amenaza de guerra.  -Estoy vivo –dijo al muchacho, mientras comía un plato de dátiles en la noche sin hogueras ni luna-. Mientras estoy comiendo, no hago nada más que comer. Si estuviera caminando, me limitaría a caminar. Si tengo que luchar, será un día tan bueno para morir como cualquier otro. -Porque no vivo ni en mi pasado ni en mi futuro. Tengo solo el presente, y eso es lo único que me interesa. Si puedes permanecer siempre en el presente, serás un hombre feliz.

 18)  –No pienses en lo que quedo atrás –le advirtió el Alquimista cuando comenzaron a cabalgar por las arenas del desierto-. Todo está grabado en el Alma del Mundo, y allí permanecerá para siempre.

19)  –Solo existe una manera de aprender –respondió el Alquimista-: por medio de la acción. Todo lo que necesitabas saber te lo enseño el viaje.  -¿Por qué hemos de escuchar al corazón? –pregunto el muchacho cuando acamparon aquel día. -Porque donde el este es donde estará tu tesoro. -Mi corazón está muy agitado –dijo el chico-. Tiene sueños, se emociona y está enamorado de una mujer del desierto. Me pide cosas y no me deja dormir muchas noches, cuando pienso en ella. -Eso es bueno. Quiere decir que está vivo. Continúa escuchando lo que tenga que decirte.

20)  –Mi corazón es traicionero –dijo el muchacho al Alquimista cuando pararon para dejar descansar un poco a los caballos-. No quiere que yo siga adelante.  -Es buena señal –respondió el Alquimista-. Prueba que tu corazón está vivo. Es natural que se tenga miedo de cambiar por un sueño todo aquello que ya se consiguió.  -Entonces, ¿para qué debo escuchar a mi corazón?  -Porque no conseguirás jamás mantenerlo callado. Y aunque finjas no escuchar lo que se te dice, estará dentro de tu pecho repitiendo siempre lo que piensa sobre la vida y el mundo.  ¿Aunque sea traicionero?  La traición es el golpe que no esperas. Si conoces bien a tu corazón, el jamás lo conseguirá. Porque tu conocerás sus sueños y sus deseos, y sabrás tratar con ellos. Nadie consigue huir de su corazón. Por eso es mejor escuchar lo que te dice. Para que jamás venga un golpe que no esperas.

21)  –Cada momento de búsqueda es un momento de encuentro –dijo el muchacho a su corazón-. Mientras busque mi tesoro, todos mis días fueron luminosos, porque yo sabía que cada momento formaba parte del sueño de encontrar. Mientras busque este tesoro mío, descubrí por el camino cosas que jamás habría soñado encontrar, si no hubieses tenido el valor de intentar cosas imposibles para los pastores.-

 22)  A partir de aquel dial, el muchacho entendió a su corazón. Le pidió que nunca más lo abandonara. Le pidió que, cuando estuviera lejos de sus sueños, el corazón se apretase en su pecho y diese la señal de alarma. Y le juro que siempre que escuchase esta señal, también lo seguiría.

 23)  –No –repuso el Alquimista-. Lo que te faltaba saber es lo siguiente:  -Siempre, antes de realizar un sueño, el Alma del Mundo decide comprobar todo aquello que se aprendió durante el camino. Hace esto no porque sea mala, sino para que podamos, junto con nuestro sueño, conquistar también las lecciones que aprendimos mientras íbamos hacia él. Es el momento en el que la mayor parte de las personas desiste. Es lo que llamamos, en el lenguaje del desierto, “morir de sed cuando las palmeras ya aparecieron en el horizonte”.  -Una búsqueda comienza siempre con la Suerte del Principiante. Y termina siempre con la Prueba del Conquistador.  El muchacho se acordó de un viejo proverbio de su tierra. Decía que la hora más oscura era la que venía antes del nacimiento del Sol.

24)  -¡Les ha dado todo mi tesoro! –dijo el muchacho-. ¡Todo lo que yo gane en toda mi vida!  ¿Y de que te serviría si murieras? –respondió el Alquimista. Tu dinero te ha salvado por tres días. Pocas veces el dinero sirve para retrasar la muerte.

25)  –No tengo miedo de fracasar. Simplemente no se transformarme en viento.  -Pues tendrás que aprender. Tu vida depende de ello.  -¿Y si no lo consigo?  –Morirás mientras estabas viviendo tu Leyenda Personal. Pero eso ya es mucho mejor que morir como millones de personas que jamás supieron que la Leyenda Personal existía.

26)  –Y el muchacho se sumergió en el Alma del Mundo y vio que Alma del Mundo era parte del Alma de Dios, y vio que el Alma de Dios era su propia alma. Y que podía, por lo tanto, realizar milagros.

27)  El Alquimista espoleo su caballo.  -No importa lo que haga, cada persona en la Tierra está siempre representando el papel principal de la Historia del mundo –dijo-. Y normalmente no lo sabe.  El muchacho sonrió. Nunca había pensado que la vida pudiese ser tan importante para un pastor.  -Adiós –dijo el Alquimista.  -Adiós –repuso el muchacho.

28)  -¡Vámonos! –dijo el jefe a los demás.  Después se dirigió al muchacho:  -No vas a morir –aseguró-. Vas a vivir y a aprender que el hombre no puede ser tan estúpido. Aquí mismo, en este lugar donde estas tu ahora, yo también tuve un sueño repetido hace casi dos años. Soñé que debía ir hasta los campos de España y buscar una iglesia en ruinas donde los pastores acostumbraban dormir con sus ovejas y que tenía un sicomoro dentro de la sacristía. Según el sueño, si yo cavaba en las raíces de ese sicomoro, encontraría un tesoro escondido. Pero no soy tan estúpido como para cruzar un desierto solo porque tuve un sueño repetido.  Después se fue.  El muchacho se levantó con dificultad y contemplo una vez más las pirámides. Las pirámides le sonreían, y él les devolvió la sonrisa, con el corazón repleto de felicidad.  Había encontrado el tesoro.

30)  –Viejo brujo –pensaba el muchacho-, lo sabias todo. Incluso dejaste aquel poco de oro para que yo pudiera volver hasta esta iglesia. El monje se rió cuando me vio regresar harapiento. ¿No podías haberme ahorrado esto?-  No –escucho que respondía el viento-. Si yo te lo hubiese dicho, tú no habrías visto las pirámides. Son muy bonitas, ¿no crees?

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